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A 26 AÑOS DEL SURGIMIENTO DEL CUC, SIGUEN VIGENTES LAS RAZONES DE NUESTRA LUCHA

El Comité de Unidad Campesina – CUC – surge a la luz pública en 1978; este surgimiento constituye un hecho que marcó la historia del movimiento indígena y campesino, pues aportó criterios y formas de lucha popular, consignas y métodos de organización, y sobre todo integra a la lucha campesina, el componente étnico que va a marcar el desarrollo posterior de la lucha popular y de la sociedad guatemalteca.

De ese entonces ha la fecha han transcurrido 26 años en los cuales el CUC ha dejado huella en la historia del país y, en particular en la historia del movimiento indígena y campesino, a la vez que nos hemos nutrido de la experiencia de otras organizaciones indígenas, campesinas y populares.

Dentro de nuestras principales luchas se pueden mencionar las luchas contra el despojo de las tierras campesinas en Rió Negro, en donde se constituyó la hidroeléctrica de Chixoy y contra el despojo de tierras por parte de militares en Panzós; la ocupación de la embajada de España para denunciar la represión militar en El Quiché y la Huelga de la Costa Sur por un salario justo, en 1980, donde por primera vez, los cuadrilleros del altiplano bajaron organizados a incorporarse a la huelga, movilizando a más de 80 mil trabajadores del campo lo que dio como resultado el aumento salarial por tonelada de caña cortada, quintal de algodón o quintal de café cortado.

En 1993, el CUC junto a CONDEG, CONIC y CONAMPRO inicia un proceso de coordinación y de unificación de planteamientos a partir de la lucha por el salario mínimo, posteriormente de cara a la mesa de negociación entre gobierno y URNG se trabaja en la propuesta Democratización en el Uso, Tenencia y Propiedad de la tierra, dicho proceso desembocó en la creación de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas –CNOC-.

Del año 2000 a la fecha, han sido asesinados 10 dirigentes comunitarios en la lucha por la tierra y 3 dirigentes nacionales del CUC tienen una demanda interpuesta por la Cámara del Agro.

Ahora, a 26 años de nuestro surgimiento, vemos que la situación de las y los campesinos no cambiado significativamente. Continúa el injusto e ineficiente esquema de tenencia de la tierra. Unos pocos se han apropiado de grandes cantidades de tierra y en muchas ocasiones no las utilizan, mientras millones de campesinos y campesinas pasan hambre y necesidades, sin tener ni siquiera una pequeña parcela para producir sus alimentos necesarios para sobrevivir. La educación, salud, agua potable, energía eléctrica, vivienda e infraestructura siguen estando ausentes de nuestras comunidades y únicamente figuran en los discursos de los políticos que campaña tras campaña nos prometen mejoras, para después olvidarse de sus ofrecimientos y promesas. Es la miseria, el hambre y el abandono quien acompaña permanentemente a nuestras familias, mientras que la discriminación y exclusión son las paredes que encierran nuestras demandas como pueblos indígenas

Ahora, el Tratado de Libre Comercio – TLC – firmado con los Estados Unidos de Norteamérica amenaza nuestras vidas y la de nuestros pueblos. Nuestros productos no podrá competir con los granos básicos subsidiados y transgénicos que vendrán del exterior. Ello aumentará nuestra pobreza, el hambre y la migración hacia las ciudades y hacia Estados Unidos, con el efecto que la separación trae sobre nuestras familias y nuestros pueblos.

El actual gobierno prometió mejoras para la población indígena y campesina y al igual que ha sucedido con los gobiernos anteriores, su primera respuesta ha sido el enriquecimiento de los empresarios y el alto costo de la vida para la mayoría de la población. Ante la grave situación que vivimos en el campo ha mantenido en doble discurso; por un lado hacia los medios de comunicación promete buscar soluciones y discutir en comisiones de alto nivel, mientras hacia la población campesina su respuesta ha sido los desalojos efectuados o las amenazas de desalojar a familias que empujadas por la miseria y el hambre se han visto empujadas a ocupar tierras de dudosa propiedad o que se encuentran sin uso. Este gobierno de empresarios nos ha respondido con altos precios y malos salarios.

Es por estas razones que, el Comité de Unidad Campesina – CUC – proclama el derecho que tenemos las y los campesinos a organizarnos, movilizarnos y luchar por nuestros sueños y esperanzas, tal y como hicimos el 23 de marzo al manifestación contra el TLC y el 30 de marzo en la manifestación por las demandas indígenas y campesinas.

Exigimos que el Congreso no apruebe el TLC negociado a espaldas del pueblo y al gobierno que dé respuesta efectiva y pronta a nuestras demandas

Llamamos a nuestras hermanas y hermanos campesinos e indígenas a mantener en alto nuestras demandas, a fortalecer la organización y la unidad indígena y campesina y a mantener la lucha para que se hagan realidad las propuestas que hemos hecho en distintos momentos.

A todas aquellas personas mujeres, hombres, niños, jóvenes y ancianos que sueñan con una Guatemala distinta donde la dignidad, la justicia y el respeto pleno a los derechos de todas y todos sea una realidad, los llamamos a buscar puntos en común, coordinar nuestras acciones y construir una fuerza social y popular que haga posible los cambios por los que tantos guatemaltecos y guatemaltecas dieron su vida soñando por un futuro mejor.

CABEZA CLARA, CORAZÓN SOLIDARIO,

PUÑO COMBATIVO
DE LAS Y LOS TRABAJADORES DEL CAMPO
Comité de Unidad Campesina - CUC –
15 de Abril de 2004.